29.11.07
luces y sombras
28.11.07
27.11.07
historias
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Las mejores historias son las que se encuentran al final... las que van en la contra porque no nos atrevemos a ponerlas en portada... porque 'no hay que dejar nunca que la realidad te joda un titular'. Hipocresía. Cinismo. Cobardía...
...y Magia...
Las mejores historias se escriben donde nadie las ve... en un rinconcito perdido de un periódico de provincias... en el cuarto de los trastos viejos...
Las mejores historias se leen entre líneas... porque entre líneas se encuentran los secretos que sólo tú adivinas... porque entre líneas se escriben los 'te quiero' de verdad... porque entre líneas se leen los besos que no se dan...
Y, a veces, no hace falta buscar las historias al final, ni escribirlas donde nadie las ve, ni leerlas entre líneas...
A veces, la aburrida normalidad te las regala... sólo hay que intuirlas... o buscarlas... o dejarlas ir... aunque sea apretando con fuerza los puños...
25.11.07
Yo sólo pasaba por allí...
A MÍ QUE NO ME CUENTEN.
Estimado señor registrador de manifestantes:
El motivo de esta misiva no es otro que explicarle detenidamente que, detrás de ese puntito verde y negro que, ayer por la tarde, se movía inquieto, como cuando sacas un pez del agua, todo lo rápido que le permitían señoronas con tacones y abrigos de visón y señores con gabardina y puro y bigotito y niños y jóvenes con banderas, banderitas, banderolas y banderotas había una persona que no quería estar allí. Entiéndalo, después de visitar una exposición sobre un representante de la bohemia parisina, yo dirigí prestos mis pasos a Lavapiés, pero el destino es caprichoso y mis acompañantes... mmm… ‘te llevamos en sentido contrario, pero por otra calle para que no te des cuenta’. Mis mapas mentales de esta ciudad son limitados y lo serán aún cuando muera después de pasar aquí cien años. Mi sentido de la orientación lo es aún más. Además, Internet me falló, no escuché la radio ni vi la televisión. Pensé, equivocadamente, claro, cuando me vi camino del VIP’s de Colón a paso ligero, que la manifestación habría sido a las doce. Los pequeños grupúsculos portadores de trozos de tela rojigualda bien podrían ser los últimos resquicios. Eran más de las tres. Pero no, la afluencia cada vez era mayor. Se les veía pasar a través de los cristales. Una chica se pintaba los labios. Un matrimonio entraba a tomar café evitando el frío mientras comenzaba el cotarro. Para cuando empecé a ser consciente de lo que, en realidad, ocurría, ya se me había atragantado el pollo oriental con arroz blanco insaboro. Mis últimas palabras la noche anterior habían sido: ‘y mañana, pase lo que pase, no comemos en un VIP’s, que estoy empezando a odiarlos’.
Pues sí, sobre las cinco, me vi saliendo a la calle Génova con bastante cara de asco. Quería ir al Prado, pero para eso aún tenía que subir toda la calle, llegar a la plaza de Alonso Martínez y, por diversos motivos que aún no he podido entender, bajar por la otra acera de la misma calle para poder, a duras penas, alcanzar el Paseo de Recoletos. A efectos prácticos, más de una hora para cruzar una maldita calle. No me entiendan mal, estoy a favor de la libertad de expresión y del derecho de manifestación de la gente. Es más, estoy, incluso, a favor del derecho de todos a ser hipócritas, pero no lo soporto. Se supone que aquello era una manifestación en recuerdo de las víctimas del terrorismo. ¿Quién no iría a una manifestación en recuerdo de las víctimas del terrorismo? Pues allí, mientras intentaba abrirme paso, cada vez con más cara de asco, entre la multitud, en ningún momento, oí ni leí una sola frase que expresase un sentimiento de recuerdo a ellas, ni una mirada al cielo, ni unos ojos que echasen de menos. No dudo de que lo hagan, pero yo al menos ayer no lo vi. Sólo se escuchaban cantos de ‘Zapatero, dimisión’ o ‘Zapatero, esto es un infierno’. Cuando mi bocota no se pudo estar callada y dijo: ‘Joder, pues si España es un infierno, bendito infierno’, un señor con bigotito giró la cabeza, me miró por encima del hombro y sonrió de medio lado. Le faltó insultarme. ‘Si quieres hacer una manifestación en contra del Gobierno, puedes hacerla. Por suerte, vivimos, aunque sea de cara a la galería, en una democracia y estas cosas están permitidas, oiga, no hace falta disfrazar nada’. En fin… que mi mala leche fue en aumento, sobre todo, después de oír frases como: ‘Gracias, Federico' o ‘Queremos ser girasoles’
Y me dan pena los niños. De mayor serán iguales. Y generalizo porque me da la gana. Porque estoy harta de la hipocresía; de que todos nos creamos más altos, más guapos y más listos que nadie; de que todos pensemos que nuestras ideas son las mejores y que las demás no merecen la pena. Manifiéstense, señores de derecha; manifiéstense, señores de izquierda. Pero dejen de hacer suyos símbolos que son de todos. Ayer odié la bandera de mi país (es increíble decir MI PAÍS en un mundo en el que las fronteras son tan frágiles como absurdas). Ayer odié a las señoronas con abrigos de visón y a los señorones con gabardina, puro y bigotito. Ayer sentí vergüenza ajena. Ayer sentí pena al pensar la cantidad de países del mundo que son, verdaderamente, un infierno por las guerras, el hambre o las enfermedades.
Y eso es todo, señor registrador de manifestantes. La mala leche se me pasó de vuelta a casa. Al final, no pude ver la ampliación del Prado. Pero nos acogieron en el Reina Sofía. Lo mejor, como siempre, la compañía y las charlas delante de un café. Y los paseos por Madrid en otoño. Lo peor, que usted pueda contar ese puntito verde y negro…
Un saludo
22.11.07
(Perdón por la tristeza)
El caso es que estaría bien teorizar sobre el tema. Y es que, al menos eso es lo que yo pienso, no hay ningún otro Sentimiento –con mayúscula- que provoque tantos sentimientos -con minúscula- como el amor. Fíjense que aquí el amigo Empédocles ya apuntaba maneras cuando decía que, dentro del Amor, puede surgir un odio que corrompe, disgrega y destruye. Pero tampoco me refería a eso. La verdad es que no sé muy bien a qué me refiero. Lo que me lleva a la conclusión obvia de que debería seguir investigando sobre ello.
Pero como ya dijera alguna lumbreras por ahí, “soy inteligente para saber cuándo soy una estúpida”. O cómo lo somos todos, porque todos caemos en el Amor no racional, quizás porque eso sea el Amor… Es un poco la idea de querer tanto a alguien que te dejas llevar sin atenerte a las consecuencias. Claro, evidentemente, no me estoy refiriendo a las historias que terminan bien, que ese es más el terreno de Platón y Empédocles, sino a las que no llegan ni siquiera a ser historias o a las que nos empeñamos en hacer casi imposibles. Y fíjense que ese es, ahora que lo pienso, un tema que reflejan perfectamente todas estas telenovelas que echan por la caja tonta, perdón, televisión, a la hora del Tomate: la visita que Carlos Alberto está a punto de hacer a Gabriela Abigail, pero que no hace, en el último momento, por orgullo; el ‘chisme’ que se cree Alejandra María en vez de escuchar a su prometido; la estupidez de Mariano José que se obstina en pensar que el hijo que espera su amor de toda la vida es del amante de Isadora María y la de ésta por dejarle que lo siga creyendo para quitárselo de la cabeza cuando ambos saben (bueno, en realidad, lo saben quienes ven el ‘culebrón’) que irremediablemente van a terminar juntos. Pero no sólo es cosa de ficción: son todas esas llamadas que estamos a punto de hacer y que no hacemos, porque preferimos pensar que así es mejor, son todas esas veces que tienes abierta la ventanita del Messenger y no escribes nada, son todas esas veces que hablas y hablas y gritas y gritas y no escuchas y piensas que es mejor dejarlo estar y no luchar más… son todas esas veces… ¡Esto no es racionalizar el amor! Esto es que duela. Esto es hacerse daño a uno mismo, muchas veces sin necesidad.
A lo mejor estoy equivocada y lo que habríamos de racionalizar es el desamor. Racionalizar que el infinito no está al otro lado de tu cama, aunque lo sientas así. Racionalizar que el vacío no se debe sentir porque te falte esa persona, que hay más. Racionalizar la ausencia, el echar de menos. Racionalizar esta tristeza profunda que lo es tanto tanto que ya ni te impide llorar, ni sonreír, ni reírte a carcajadas, sólo te hace tener que parar de repente y coger aire, muy muy fuerte, para continuar caminando. Es eso, racionalizar esa tristeza profunda que te llena de vacío cuando apagas la luz e intentas dormir. Racionalizar los sueños.
Y ya veis, al final, es justo lo que no hacemos. Supongo que Mariajo diría que es parte del duelo. Aunque nadie se haya muerto.
No tengo remedio… empiezo abogando por la racionalización el Amor y acabo… en fin… habrá que seguir profundizando, porque está claro que hoy nada está claro.
21.11.07
que gire el mundo
20.11.07
situacion[es]

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- ¿Celos?
- No
- ¿...?
- Una tristeza profunda
NOTA IMPORTANTE ¡!
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El cuento de Rojolín no es mío... ¡qué más quisiera yo! No recuerdo cómo se titula, pero está copiado literalmente de uno de esos libros gordos de 500 cuentos que ruedan, sin mucho rumbo, a veces, por las casas de todos... Esto me hace pensar en cuánto talento hay por ahí deambulando que nunca será reconocido... Me da pena... Yo he vuelto a leer cuentos... Quiero escribirle uno a Lucía... y dibujárselo... Todos deberíamos volver a leer cuentos
19.11.07
Rojolín
18.11.07
desahucio
no lo necesito
para seguir adelante me basta mi rabia...
vendo corazón...
está ocupado
a lo mejor tú puedes echar al inquilino
y volver a alquilarlo...
regalo mi corazón
ya no lo quiero
*Conclusiones de noche ebria de sábado
mientras al otro lado se desdibuja tu voz en el cristal opaco de un baño de bar de carretera...
17.11.07
on-ce-me-ses
por los que no tenemos remedio
y nos dedicamos siempre a volver
mientras el resto sigue adelante...
por que nos devuelvan el mes de abril...
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16.11.07
garabateando
15.11.07
de amigos y ofertas de empleo
13.11.07
martes, 13 [ALTIbajos]
12.11.07
la peque de la casa

11.11.07
[de vuelta]
8.11.07
Recomendado: ellos también pueden
www.unmundosinmanchas.com
No perderse el vídeo¡¡¡¡¡
7.11.07
Pon un Sarko en tu vida
Obviemos la tragedia, que lo es, de esos pequeños, de sus familias y, efectos colaterales que lo llaman, también de las familias que los esperaban en Francia con los brazos abiertos y, espero, ajenos a las prácticas (y voy a obviar calificativos) de la supuesta ONG y centrémonos en los detalles más nimios. Es quizás la única forma de escapar a una realidad cada vez más trágicamente sorprendente y absurda (pónganse los adjetivos al gusto, a mí se me ocurren cientos de miles). Decía que obviemos la tragedia y hablemos del presidente de la France y de sus propios efectos colaterales. Tenemos a unas personas, franceses y siete españoles, acusados en Chad de, dicho rápidamente, tráfico de niños. Una catástrofe para el mundo occidental y, de paso, por lo que nos tocaba y toca, una hecatombe para el gobierno de Zapatero (digo de Zapatero, porque en este caso, decir gobierno de España provocaría sarpullido a más de uno y ha sido muy bien rentabilizado por esos mismos), que no tiene relaciones diplomáticas con ese país. He aquí el quid: Francia sí. No en vano, cuando los países ‘importantes’ se repartieron el mundo a su antojo, Chad era la joya estratégica del imperio francés.
Haciendo gala de esa influencia y sabiendo los problemas que tiene en casa, en sentido literal y figurado, Sarkozy se ha apuntado un tanto al más puro estilo de Christopher Reeve en Superman, sólo que sin capa ni S. Como quien va al súper a buscar vino para la cena, el domingo pasado, don Nicolas se montó en su avión y, en menos de lo que canta un gallo, voló a Chad y volvió con tres compatriotas y cuatro españolas, contra los que, por otro lado, la justicia chadiana había abandonado sus cargos. Se suponía que el avión presidencial aterrizaría en París, pero no, Sarko es mucho más listo que todo eso y nos trajo a nuestras azafatas hasta la mismita puerta de casa. ‘Escala en Torrejón, foto con Zapatero y Moratinos y ya está, los medios de comunicación a mis pies’, debió pensar. Y tuvo razón. Sarkozy convertido en semidiós nacional. De hecho, La Vanguardia titulaba el lunes: 'Sarkozy al rescate'.
Peeero, como está mandado, un superhombre lo es siempre y aún quedan franceses y españoles en el Chad. Por eso, don Nicolas, se puede leer hoy en la prensa, ha vuelto a dar un puñetazo sobre la mesa y ayer amenazaba con volver a Chad y traerse a todos los que quedan allí. Una ‘rabieta’ entendida desde la mera estrategia política, que ha hecho que el presidente chadiano se ponga firme, y esta vez no para acatar órdenes precisamente.
Pero qué importa ya. La estrella lo es siempre, el titán lo es siempre. La foto está hecha. Y cual protagonista de tebeo, Sarkozy ya es nuestro superhéroe. De hecho, en los ‘ínfimos’ ambientes en los que me muevo, llenos de ‘ratas de cloacas’ y ‘personajes despreciables’ ayer se apuntaba la opción de un Sarkozy con calzones de color encima de su pantalón de Armani. Se insinuaba, incluso, un affaire con una de las azafatas (cómo resistirse¡). Yo no puedo dejar de imaginármelo en una viñeta, de cuerpo entero y mirando hacia el frente, mientras es besado en la mejilla y ligeramente abrazado (no por falta de efusión, sino más bien por no robarle protagonismo) por una rubia despampanante, que aparece de lado y con la pierna izquierda levantada a la vez que flexiona sensualmente la rodilla. El bocadillo diría: 'Vous êtes mon héros'
Para la próxima, y por aquello de que los tantos se queden en casa, por estos lares se proponía que en el siguiente viaje a África, la vice se marque también unos bailes con los chadianos. Que eso une mucho.
4.11.07
_farolas
3.11.07
tchannnn
reír... reír... reír... reír