31.12.08

La connivencia con los astros o lo que otros llaman destino no es sino la forma más primitiva de autoengaño. Llamémosle mala suerte, digamos que el universo se confabula en nuestra contra, que nacimos 'estrellaos', que otros tienen 'nuestra' flor en su culo, que es lo que tenía que pasar. ¡Qué importa! Son todo eufemismos para describir una misma realidad. Que estamos jodidos, vaya. A mí, de momento, me sirve. Es más, me lo creo. Sí, ya sé, además de autoengaño, es una forma muy cómoda que fulmina de un plumazo todo atisbo de responsabilidad, de auto-responsabilidad, en nuestro camino. Pues sí, ¿qué pasa? Prefiero decir que el 2008 ha sido un año horrible a decir que yo he hecho de 2008 un año horrible, más cuando cualquier tipo de afirmación que se acerque a uno u otro extremo será mentira. Y, ahora sí, y sin que sirva de precedente, me quedo en el término medio. Es cierto que no me gustan los años pares y más que al número 8 le tengo cierta 'tirria', pero soy lo suficientemente mayorcita como para andar creyendo en que el número final del año en que nos movemos determina nuestro movimiento. ¿O no? Es cierto, estoy deseando dejar atrás 2008 y encarar con ganas 2009, pero eso no significa que todo haya sido tan malo ni muchísimo menos. No me gusta hacer balances, supongo que por aquello de que no soy muy dada a pensar demasiado, y no voy a hacerlo. Lo malo de este año se queda ahí, de todo se aprende y quiero creer que todo te sirve para algo en algún momento. Me quedo con lo bueno, me quedo con la gente a la que adoro, me quedo con mis cafés, con mi Madrid (aunque lo vea un poquito de lejos) y con mi 9 en la tesina, me quedo con las sonrisas, con los buenos ratos, con las comidas de chicas, con los secretos, con los sueños, con las cosas pequeñas, con los ánimos, con los besos, con las escapadas de fin de semana, con las charlas de madrugada (aunque hayan sido pocas), con las conversaciones a través de ceros y unos. Sí, me quedo con lo que me interesa, que el resto viene solo.
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FELIZ 2009 A TODOS!!!!!!!!!!!!!!!

16.11.08

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Guardo una botella de vodka bajo la cama de mi compañero de piso. Él no lo sabe, ni siquiera lo intuye. Hace tiempo que las cervezas han hecho mella en su aspecto. Bueno, sí, es una manera más o menos fina de decir que es medio barrigón y que, creo, ahora mismo sería incapaz de doblarse lo suficiente como para alcanzar a ver lo que hay bajo su colchón. Que por qué la guardo ahí. No lo sé. Supongo que por la misma razón que hace tres días escondí bajo la cama de mi compañera de piso dos zapatos rojos de tacón de aguja. Ella sí podría verlos. Su figura es más estilizada, pero casi nunca está en casa. Cuando está, pasa el tiempo entre la cocina y el salón y sólo acude a su dormitorio para respirar confusa al compás de un amante de ocasión. ¿Por qué 'confusa'? No lo sé. Guardar cosas bajo camas ajenas no me hace ser de esa clase de personas que escuchan a través de las paredes.
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4.11.08

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Que Mónica haya elegido "TI AMO" como carta de presentación en el messenger me parece una tierna y bendita contradicción teniendo en cuenta mi lectura de los últimos días: Los árabes, las mujeres, la libertad, de Sophie Bessis. La entrevisto el miércoles y aún no he sido capaz de terminar su libro. Me cuesta entender. Busco y rebusco, leo y releo y a cada palabra me indigno y apeno más a partes iguales. Confieso que no pude evitar las lágrimas leyendo cómo lapidaron a Asha. No lo entiendo y no me sirven las excusas, ni las cuestiones políticas, ni las históricas, ni las religiosas. Son sólo eso, excusas, el agua estancada de la cisterna que pretende borrar la mierda de este mundo. Malditos *** que legitiman su superioridad escondiendo a sus mujeres tras un velo.
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Vuelvo a echar un vistazo al messenger. Mónica sigue conectada. Ella, diciendo TI AMO (se acaba de cargar mi post porque lo ha cambiado por "26 añitos") y justo encima, MD Mode_. Me recuerda aquello de que dos personas cualesquiera están conectadas entre sí por no más de 6,6 grados de separación. Y a partir de aquí mi mente se aleja, interconexiona (si es que eso se puede hacer) un pensamiento a otro con tal velocidad que recuerdo aquello de los besos que no se dan, los sandwiches y el estar jo.di.dos y vuelvo al presente. No hicieron falta seis personas, sólo una para que esta noche piense en ti. ntnb_ redujo la teoría de Eric Horvitz y Jure Leskovec al mínimo común denominador matemático y nos puso en la senda binaria. El resto, llámalo x.
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Miro a mi izquierda y el montón de libros sobre la mesita de noche me devuelve a la realidad. Anorexia, bulimia, cómo educar niños responsables y Clara Campoamor y su lucha en pro del voto de la mujer. Parece que la noche se ha confabulado feminista. Bendita realidad si me cubro la cabeza con el gorro de una sudadera prestada porque tengo frío y no porque sea lo que tengo que hacer.
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Buenas noches
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30.10.08

21 días

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Escucho a Ariel a través de La ventana, que griposo nos traslada al año 41 y nos regala a T-Bone Walker. I Want A Little Girl. Sobre la mesa el móvil, una botella de agua medio llena o medio vacía y una taza con chocolate reseco. Hace frío, fuera ha oscurecido y el viento azota con fuerza las copas de los árboles. Para verlo tengo que girar la cabeza, para sentirlo me basta con mandar mis nervios a los pies. Están helados. Pienso en que cada vez hay más libros, cajas y papeles amontonados a mi izquierda, a mi derecha, encima de la cama, de la mesita de noche.
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Ha terminado la canción. Gemma pide a los que se hayan emocionado con ella que llamen al 905116060. Yo sigo escuchándola.
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Cuando regreso de mi ensimismamiento me doy cuenta de que ha terminado, de que lo que suena es Agua Viva, que hicieron canción un poema de un Alberti del que apenas se habla ya.
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21.10.08

razón 25



"Es extraño, pero creo que no me doy cuenta de la cantidad de veces que pienso en ti al cabo del día"

Reciprocidad, mutualidad, llámalo X.

19.10.08

las tardes de domingo nunca son lo que parecen

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He comenzado la tarde leyendo a Elvira Lindo y eso ya supone un cambio casi radical en mi vida. Por lo general, no me gusta demasiado cómo escriben las mujeres y Elvira Lindo no es una excepción. De hecho, es casi lo contrario. Pero hoy, porque las tardes de domingo nunca son lo que parecen, el título de su texto me ha llamado la atención: "La nostalgia ya no es lo que era", dice. Nada más empezar a leer me corroboro a mí misma. No me gusta cómo escribe. Creo que tiene mucho que ver con que no comparto su manera de entender la vida. O a lo mejor lo que no comparto es la manera de escribirla. La nostalgia es lo que cada uno queremos que sea. A ella le da vergüenza, eso dice. A mí la nostalgia me provoca y produce nostalgia. Y, a veces, me gusta y otras veces me hace daño, pero nunca me da vergüenza. Puede que lo haga la edad o el dinero o la experiencia o... No sé. El caso es que he leído su artículo entero y algo muy bueno he sacado. Por sorpresa, guiada cual Teseo por Ariadna, me he encontrado con algo que sí merece la pena: el blog de Roberto Álamo, con sus fotos, pero, sobre todo, con sus textos y he de decir que me encanta. Será porque él no es una mujer.
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Hoy no pienso demasiado. Nunca, pero hoy menos. Me dejo llevar, mientras escribo, al son de Ahmad Jamal y su It ain't necessarily so. No sé qué significa, ni siquiera si lo he escrito bien, pero tampoco me importa. Me viene a la memoria un primer día de clase, un 3 de octubre creo y curiosamente (ahora caigo en la cuenta y las casualidades me hacen sonreír, ironías de la vida), de hace tres años y un blog y las cosas a las que nos llevó. Cómo se cruza y descruza la vida. Nostalgia y vuelta a sonreír.
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8.10.08

vida

Porque, a veces, las canciones nada tienen que ver con cómo nos sentimos y aún así nos erizan la piel, supongo que por lo que significan o significaron. Porque, a pesar de todo, también está bien de repente meterse un miércoles por la tarde en la cama a ver pasar las nubes a través de los cristales, a pensar, por las veces que no lo hacemos, en cómo sorprende la vida, en cómo Madrid es capaz de reinvertarte cada día, en cómo cambian los rumbos, en cómo se dispara el timón y la brújula deja de señalar al norte, simplemente porque no quiero que señale al norte.

Quizás soy feliz con tener a mi gente alrededor; porque mi hermana llega de clase contenta y nos vamos a hacer el tonto con Mariajo al parque de detrás; porque por dentro y por fuera de la verja hay columpios en los que casi rozo el cielo con la punta de los pies; porque el presidente del tribunal dijo que mi tesina era una muestra de amor a la literatura, al café y a Madrid y porque mi tutor estuvo allí para darme ánimos y después me mandó un correo para felicitarme. Por tantas pequeñas cosas. Sí, soy feliz, porque no necesito nada más. Porque confío en lo que tenga que venir. Porque sé que las cosas salen, antes o después.

Me gusta, me gusta esperar a la vida a pesar de todo.

Me gusta pensar en ti, ahogarme en ti, tenerte cerca, sentir tu lengua posada en mis labios y tus brazos cercando el no-espacio que resta entre nuestros cuerpos cuando me miras y yo te miro y no existe nada más. Me gusta perderme contigo en el Retiro bajo una sudadera y encontrarme en las calles de Madrid y que me digas que volverás en un viejo café de Lavapiés.

Quizás sigo perdida, quizás me gusta seguir perdida. Es otra forma de ver el mundo, ¿no?

2.10.08

de botoncitos

Dice Mariajo que si tuviésemos un botón para volver hacia atrás en el tiempo, lo habríamos roto de tanto usarlo. Pero yo no estoy de acuerdo. Es más, creo que mi botón estaría en un estado inmejorable. Supongo que no siento esa necesidad de volver al pasado para cambiar el presente. No es que el mío sea una maravilla, todo lo contrario, es bastante normal, pero es el mío, es el que yo he ido decidiendo y supongo que, por mucho que quisiera, si volviese atrás, volvería a hacer exactamente lo mismo que ya hice. Soy cabezota hasta para eso. Aunque, la verdad, no estaría de más regresar de vez en cuando, sólo un ratito y sólo para mirar por un agujerito, como quien espía por el hueco de la cerradura, cómo éramos, para no olvidar qué nos movía ni a la gente importante que pasó por nuestras vidas. Bueno, puede que sí, que, a veces, sí fuese inevitable dar al botoncito para retomar algunas charlas o para dar algún que otro beso de buenas noches más, pero no creo que por eso fuese a romperse, ¿no?

Pienso en todo esto mientras escribo en un portátil a punto de perder el pequeño hilo de vida-batería que le queda y tomo café. Estoy en la cafetería de la facultad de psicología, he acompañado hasta aquí a mi hermana. Es su primer día y esto me trae muchos recuerdos, tantos que miro absorta a mi alrededor como si todo fuese nuevo, sólo que, a diferencia del resto, yo veo otras caras y escucho otras conversaciones de hace tiempo. Recuerdo aquí mi primer día, el cosquilleo en el estómago que producen las cosas nuevas, recuerdo a Mónica, a Lucía, a Ana, a Yurena, a Marta, a Rodrigo, al chico argentino y pienso en la suerte que tuve y que tengo de conservar a la mejor gente de todo aquello. Pienso también en las veces que vine aquí a tomar café con Mariajo y Puri los viernes por la mañana mientras en la barra Diego y Emilio charlaban y yo buscaba a un chico rubio con la mirada, aunque nunca lo encontré.

Pienso en mi hermana y espero que sea aquí tan feliz como lo fui y lo soy yo. Pienso en el nuevo piso en el fin del mundo, en cómo hacer la presentación de la tesina, en nuevos temas para escribir, en qué hacer a partir del martes, en encontrar un trabajo, sea cual sea (cada vez tengo más claro que casi no me importa, no quiero vivir para trabajar, sólo trabajar para vivir), en nuevos viajes contra la crisis… Pienso en hipotecar unos cuantos cartones con que construirme una casita en el Retiro al lado de otra casita de cartones, pienso en mañana (hoy ya), en ti y en seguir sonriendo como lo hago ahora. Pienso en que sigo siendo feliz a mi manera, que después de todo es la que importa.

No, no creo que mi botoncito se rompiese de tanto usarlo.
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19.9.08

somos agua dulce

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Al final no fui a la Expo. Pero mi Moni, que siempre piensa en todo, me trajo un trocito, puede que el mejor trocito.
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Ha sido un verano muy raro, de estrés, de discusiones por teléfono, que puede que sean las peores, de mucho trabajo (no remunerado, claro), sin vacaciones, en búsqueda de futuro, de hogar, puede que de mí misma...
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Hubo momentos en que dejé de ser yo, dejé de creer en eso de que todo sucede por algo y de que de todo lo malo sólo pueden salir cosas buenas... Estuve a punto de rendirme... Hasta que me di cuenta...
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Besos de colores cada día en mi ventana, conversaciones hasta las mil, comidas y cenas llenas de abrazos, gente siempre dispuesta a escucharme, a pasear a mi lado, a seguirme el juego, a cambiar el rumbo... planes a medias hechos entre dos, entre tres, en grupos de mil, viajes pendientes, que es lo mejor de los viajes, regalos en forma de unos y ceros que mágicamente se convierten en fotos y canciones...
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Magia y más magia... ¿Quién puede permitirse el lujo de decir que, a pesar de todo, es feliz?
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16.9.08

Oh, can't you see what love has done?

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Me encanta oírte pensar en mí a las 19.49. Suena a U2, a Window in the skies y, aunque no sepas por qué, puedes imaginarlo y seguro acertarás. Imagina el resto también: los pasos descalzos, las migas de pan en el pasillo, los besos de colores pegados al cristal de la ventana. Acertarás. Porque últimamente me encanta escribir en mayúsculas en medio de una frase con o sin importancia y las guerras de almohadas y las noches de sábado en que me despierto a las tres de la madrugada y planear secuestros e inventar pócimas mágicas que te retengan a mi lado. Bajo presión, la que imprimimos a los abrazos que nunca terminan...
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14.9.08

Nuevo Café Barbieri (1901). Lavapiés

12.9.08

séver led odnum im

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cada vez lo tengo más claro... la vida es como un espejo
todo se ve del revés

es como aquello de 'si no quieres caldo, dos tazas'
o como aquello otro de 'a perro flaco todo son pulgas'
lo mismo da que da lo mismo

quiero emigrar a madrid... me quedo en leganés
cerca del metro... hay un paseo
no me gustan las urbanizaciones... pues esto se parece bastante
quiero vivir en un ático... es un tercero
no necesito un sitio con piscina y pista de pádel... toma piscina

es curiosa la vida... como un espejo
todo se ve del revés



/que todo se vea del revés no quiere decir que sea malo/
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7.9.08

Besos de domingo

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Besos sin prisas
(lunes)
Besos semiabiertos y semicerrados
(martes)
Besos boca-cuello
(miércoles)
Besos atribulados con extra de azúcar
(jueves)
Besos con sabor a mutualidad
(viernes)
Besos que juegan al escondite entre las sábanas
(sábado)
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Besos de (domingo), besos entre paréntesis, besos que no acaben nunca, besos en torbellino, remolino de tu cuerpo, besos profetas de cataclismos, besos con sabor a quédate para siempre un ratito más, besos con abrazos, besos a golpe de sístole y diástole, besos con olor a ti, con sabor ti...
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Besos tuyos...
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6.9.08

Besos de sábado

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Besos que juegan al escondite entre las sábanas
Besos que recorren tu cuerpo remolones
de arriba abajo, de abajo arriba
Besos, besos y más besos
Es sábado
Besos dulces contra el mareo
Besos tranquilos contra el estrés
Besos en el cuello
Besos de memoria
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5.9.08

Besos de viernes

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Besos con sonrisa cómplice
Besos de reojo
Besos boca arriba y boca abajo
Besos del derecho y del revés
Besos con sabor a MUTUALIDAD (de seguros)
casi a mañana de sábado
Besos que saben a ti
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4.9.08

Besos de jueves

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Besos lentos
Besos agotados,
por eso, besos con extra de azúcar
Besos atribulados
Besos que rozan la locura
porque quieren ser besos de viernes noche
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3.9.08

Besos de miércoles

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Besos boca-cuello
Besos invisibles
Besos unidireccionales mientras te observo en silencio
Duermes
Besos ojerosos
Besos de soñar más que de haber dormido
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2.9.08

Besos de martes

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Besos casi de lunes aún
Besos madrugadores
Besos semiabiertos y semicerrados
Besos que se pierden entre excusas
para seguir en la cama durante un beso más
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1.9.08

Besos de lunes

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Besos resacosos, cansados y somnolientos
Besos con sabor a nesquick
Besos al son de un lápiz de ojos
Besos pausados
Besos sin prisas
Besos en el cuello, en la cara, en la espalda

Besos perezosos
Sólo es lunes, la semana es larga y a nadie le importará que lleguemos tarde...
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31.8.08

Tables, they turn sometimes

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- Es curioso
- ¿Qué?
- El camino de vuelta
- ¿Es curioso el camino de vuelta?
- Sí… Bueno, no éste… Todos los caminos de vuelta, supongo
Ella le miró interrogante
- Me refiero a que, a pesar de ser el mismo que el de la ida, siempre es diferente
Ella no acertó a preguntar por qué y él no supo explicárselo.

A ella le parecía todo más o menos igual. La tarde-noche seguía siendo apacible, los coches paraban en los semáforos en rojo, había varios grupos de viejecitos sentados en los bancos del paseo y los turistas se hacían fotos en la plaza de Colón. Exactamente igual que a la ida, sólo que más tarde y con rostros distintos. Habían charlado durante horas en una mesa del Café Gijón. Ella le había contado historias de viejos cafés, del Madrid de Valle-Inclán, de Galdós, de Frascuelo y el Lagartijo, de la Duquesa y él, sus planes mientras garabateaba en el reverso de un billete de autobús.

Lo pensó detenidamente mientras esperaban para cruzar la calle.
Su dibujo también tenía un camino
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30.8.08

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Sobre la mesa el café seguía enfriándose, perdiendo su transparencia. La tierra giraba sobre su eje, la luna alteraba de forma secreta la fuerza de la gravedad y decidía las mareas. En medio del silencio, el tiempo transcurría y los trenes pasaban de largo.


sauce ciego,
mujer dormida

Haruki Murakami
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29.8.08

Me rindo

Y mira que me jode, pero me rindo
Estoy harta de cargar con mochilas que no son mías
Quizás debería ser más fuerte, pero es un hecho que no lo soy
Estoy cansada
Me duele la cabeza
Tengo los ojos hinchados
Hace semanas que no duermo
Me siento estúpida
Vivo enclaustrada
Y, además, ya he perdido demasiado tiempo

Ingenua
Miro hacia arriba
Confío siempre en encontrar un camino adecuado
Sé que tengo los besos y abrazos que necesito
Y sigo repitiéndome a mí misma aquello de
"no importa, de peores hemos salido"
Intento no perder la sonrisa
Pero estoy agotada
y hasta aquí llego
Es bonito lo de ser capaz de nadar contra la corriente
pero yo no tengo fuerzas,
no soy capaz
y la suerte no me acompaña (casi) nunca

Necesito perderme del mundo
Tengo muchas ganas de ir a París
(quizás en otoño me escape)
Quiero subir a lo alto de la Torre Eiffel,
sentarme en el suelo
y cerrar los ojos...
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27.8.08

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Porque, a veces, necesitamos un punto de apoyo, mirar hacia arriba y, aunque se vea el cielo un poco color de hormiga, saber que antes o después se encenderá una luz...
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De mi colección de farolas... Madrid... Plaza de Cibeles

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24.8.08

efecto dominó

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Decía Ramón Gómez de la Serna que "el mejor destino de un hombre es ser supervisor de nubes tumbado en una hamaca". Viendo esta luna sobre Madrid desde mi ventana se me ocurre una alternativa mejor. Habla de piezas que caen en cadena... efecto dominó...
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seis doble
"cómo vamos cayendo día tras día y noche tras noche en la misma cama, tablero donde siempre ganamos"
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seis·dos
y tumbados esperar el amanecer mientras nos convertimos en supervisores de luces nocturnas acunados por la luna
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dos·uno
y mirarnos en horizontal y encontrarme contigo y tu conmigo
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19.8.08

conmigo misma... que es casi lo mismo que sin mí

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Sin prisa y casi sin aliento
Caminando despacio
Apareces como siempre con las manos en los bolsillos y arrastrando los pies
Justo a tiempo para enfriar un café recién hecho
Con tus manos abrazando la taza
Soplo a soplo
Beso a beso
Y me hablas de la vida
Del futuro
De la inconsciencia
Y te crees el pesimismo de Schopenhauer como una verdad matemática
Y abres un libro cualquiera por una página cualquiera
Y lees un fragmento cualquiera
Y te empeñas en tomarlo como una señal, pero no una señal cualquiera:
“Sólo la felicidad podía venir de la inconsciencia y de la locura”
Y te conviertes en acróbata sin licencia
Y haces malabares sobre un cuerpo desdibujado
Y empieza a no importarte la gravedad
Ni las caídas
Ni los golpes
Sólo subir y bajar en el tiovivo que forman los pliegues de su piel
Sólo dormir al compás de los movimientos de su corazón
Sístole-diástole, sístole-diástole, sístole-diástole
Sólo acunarte en el hueco de su espalda

Mantener el equilibrio
Y yo te observo desde lejos
Tan arriba

Tan lejos de mantener los pies en tierra firme
Y te veo balancearte sin red
Y casi sin miedo
Y pienso que te ha poseído la locura

Que quizás ahora seas feliz
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16.8.08

desvaríos varios

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Empecé la mañana escribiendo quince líneas. Escritura automática, esta vez en lenguaje binario, diferente a ceros y unos, pero binario al fin y al cabo. Lo leí y pensé: desvaríos varios y decidí titularlo así. Y, después de todo, de empezar a escribir por el final y terminar en el principio dando la explicación, plasmar esas quince líneas ha sido el menor de los desvaríos de esta mañana de sábado. El resto está a continuación, pero no hace falta leerlo. La conclusión está clara desde ya: debería dormir más.

Aún no he contado nunca las veces que desvarío al cabo del día, pero probablemente sean muchas, tantas que a las conscientes hay que sumar las inconscientes, las buscadas, las irremediables, las inevitables, las que se prestan a ello y hasta las que no. Sí, muchas es un número que se acerca bastante. Y ahora que caigo en la cuenta creo que tampoco sé muy bien cuál es el significado exacto de la palabra, si es que las palabras tienen un significado exacto, cosa que dudo, por mucho que los académicos se empeñen en ganarse el pan con ello. Lo pienso detenidamente, curiosa forma de vivir, inventando utilidades, nombres y referencias para cosas que no existen o que si sí existen, son tan arbitrarias que podrían ser de otra manera y no cambiaría nada. Menos mal que a doble golpe digital (de dedo y de tecnología) la señorita RAE viene presta a echarme un cable, siempre tan cumplida, tan dispuesta, y esta vez hasta me gusta lo que dice primero: “Delirar, decir locuras o despropósitos” y me lo quedo (yo soy mucho de quedarme sólo con la parte de las cosas que me interesa, egoísmo, supongo, aunque prefiero llamarlo supervivencia). No sé si a alguien más le pasará, pero, por lo general, lo que esta señorita me dice acerca de las palabras no me acaba de convencer nunca y eso que lo utilizo siempre como arma arrojadiza en las conversaciones. Supongo que es cierto eso de que asignar significados, al igual que pasa con los calificativos, es cercar a las palabras, ponerles una barrera no-física infranqueable. Eso o que simplemente se desgastan y llega un momento en que ya no dicen lo que dicen, sino todo lo contrario o algo diferente. Pero hoy eso importa poco, porque lo de delirar me ha gustado, me pongo el cerco y me lo aplico. Y viene la señorita RAE y me dice que delirar es “Desvariar, tener perturbada la razón por una enfermedad o una pasión violenta” y me pregunta si estoy segura de que deliro. Y yo ya no lo sé, porque en el cole me enseñaron que no se puede definir una palabra utilizando la misma palabra en la definición. Si desvariar es delirar y delirar es desvariar, creo que sigo sin saber qué es lo uno y qué es lo otro. ¿Será que tengo perturbada la razón? ¿Tener perturbada la razón es lo mismo que estar loco? Porque en ese caso, el mundo es maravilloso.



Te dejo
Que borres el frío de mis brazos a base de los abrazos que quiero darte
Soy impertinente
Y me empuja tu mirada
Acera tras acera
Tras una curva inesperada que termina en infinito
Justo donde sólo llegan nuestros besos
Una de esas noches que comienzan y nunca sabes cómo acaban
Sí, lo sé
Hay seres humanos imprescindibles en determinadas situaciones
Como tú y como tú y también como tú
Puede que, incluso, como yo
El mundo es un puto milagro
Pero, a veces, viene con advertencia de despedida
No te vayas nunca, no te muevas, no cambies, permanece siempre, justo como estás ahora

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14.8.08

contando cuentos

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- Te voy a contar cómo termina tu cuento
- ¿Has leído el final?
- No, vamos a escribirlo juntos
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13.8.08

títeres, ¿de qué o de quién?

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Dicen que lo que uno quiere no siempre importa, que, a veces, el destino quiere algo distinto y que, entonces, puedes huir, pero no esconderte. Yo creo que, a veces, simplemente resbalamos al ritmo desacompasado del sístole y el diástole de nuestro corazón. Puede, incluso, que una de las cuerdas de las que pendemos alguna vez se quiebre por esa levedad que acompaña intrínseca a nuestro ser desde el momento en que el titiritero, sea quien sea, nos pone en pie. Es en ese vaivén producido por la incertidumbre de la caída o no donde sentimos al Miedo pisarnos los talones. Pero es también en ese vaivén, un paso por delante siempre de nuestro perseguidor, donde suceden las cosas importantes.
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12.8.08

madrugada

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Llora el cielo de madrugada, ingenuo, buscando complicidad en unos ojos. Pero en Madrid no hay tregua para el que llora ni consuelo. Y aún así, el cielo no llora solo. Ahí están, a un tiro de piedra, los que no ven sus lágrimas, los enamorados que se conforman con la luna, los rezagados, los resacosos, los feriantes de la noria, los de las casetas de las tómbolas, el azúcar de las manzanas y de los algodones, un coche con los faros apagados. Ahí estoy yo, apoyada en la inestable estructura metálica de la terraza de un noveno. Al fondo del precipicio un gato solitario vaga de un lado a otro de la acera como si fuera un borracho. Semidesnuda, mi piel siente los escalofríos de un viento que llega helado en esta noche de agosto. Me acurruco sobre mí misma. La madrugada me despertó y ahora pongo todas mis esperanzas en ella. Pero con tantas luces parpadeando al unísono, las estrellas, vanidosas, no quieren salir aquí. Así que cierro los ojos para poder verlas. Imagino su estela al desintegrarse. Me toca pedir un deseo... y pienso en ti y en si tú estarás pensando en mí.
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11.8.08

buenos días

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He oído decir a María, a la que he conocido esta mañana, que madrugar mucho le ayudó a tener tiempo para pensar. Quizás por eso mis ojos esta mañana se han abierto a las siete a pesar de ser 11 de agosto. Pero no me lo acabo de creer del todo, más que nada porque nunca he sido mucho de pensar. De hecho, tengo que escribir para saber lo que pienso y ya ves que esta mañana sólo divago acerca del hecho en sí. Sé que seguiré sin sacar conclusiones. En ese aspecto, el de la reflexión, me sigo moviendo en tierra de nadie. Soy más de sentir por sentir, verbo que, de momento, me sigue dejando en el mismo lugar. Dando vueltas, pero sobre mí misma. A efectos prácticos, pienso que ando perdida. Pero, después de todo, hasta eso es pensar, ¿no?
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Coleman Hawkins - And so to Sleep Again
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10.8.08

camión de mandarinas

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Nací, pasaron unos años de los cuales no recuerdo nada, aunque dicen los estudiosos que te marcan la vida. Después estuve jugando al LEGO unos 7 años. Un niño ideal. Después estuve otros 5 años jugando al ordenador intensamente, hasta que desperté y empecé a tocar la guitarra, salir, beber, enamorarme, ser heavey, luego grunge, luego popero, y de momento, mensO.
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Hoy copio y pego de nuevo*, porque me encanta esta autobiografía.
Porque es como mi: "No hay más de lo que ves"
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*http://www.elmenso.com/


Lo encontré de casualidad, porque anoche me acordé de esta canción.
Por las historias que no hablan de amor.

http://www.youtube.com/watch?v=9Nge-EfdskQ&feature=related
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8.8.08

perdidos

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Una duda: mejor veleta o cometa?
Experiencia vivida a las doce horas treinta y seis minutos de la madrugada del miércoles.

Suena el blues de la generación perdida de Amaral.
Me encanta sentarme en el suelo de mi casa y apoyado en la pared escuchar esta canción.
Cuanto más la escucho, más te voy imaginando, diciéndome cosas muy parecidas.
Y sonrío. Y me río. Casi siempre tienes razón.
Soy un puto veleta. Un aprendiz de cometa. Con una vida al revés.
Maravilloso revés

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Hoy me copio*, por las veces que me sucede lo mismo cuando escucho una canción.
Por las veces que pedí que te quedases en Madrid...
y, aunque te quedaste, nada volvió a ser igual.
Por las veces que aún te echo de menos.
Por si fui o soy una veleta.
Por si mi futuro está en el aire y mi vida del revés.
Sin pies ni cabeza.
Patas arriba.
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7.8.08

27 años

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Porque el amor es cosas de dos...
de dos, pero también de momentos, de suerte, de saber esperar, de respeto, de intercambio de opiniones, de largas cartas, de paciencia...
de todo eso y de quererse mucho.
Feliz aniversario!
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6.8.08

buenos días

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porque existe otra forma de entender el mundo a ras del suelo

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5.8.08

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Esta mañana, nada más levantarme después de no haber pegado ojo en toda la noche, leí algo sobre el miedo que se instala en el estómago y desde ahí él ordena y manda a su antojo; sobre ese cosquilleo interior que te quita el sueño y poco a poco la vida; sobre esa sensación que te hace creer que la cabeza te va a estallar y que, al no poder hacerlo, te agua los ojos y hasta las sábanas. Me reconocí en esa sensación, pero mi general simpleza vital me llevó a interpretar a mi manera: yo no tenía miedo, sólo un horrible dolor de estómago provocado por la ingesta masiva de helado de chocolate belga, droga habitual cuando empiezo a ver la vida de color de hormiga. Ese era el motivo de mi insomnio.
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Supongo que, a veces, también sucede que esa misma simpleza vital me lleva al autoengaño. Sí, para qué negarlo. Vivo autoengañada en mis felices mundos de Yupi, sonrío porque quizás no sé hacer otra cosa, no pienso más allá porque quizás sea mucho más cómodo, creo en la gente, me enamoro a simple vista y me compran para siempre con un bocadillo de tortilla de patatas y un paseo por Madrid. Cuando todo eso ya no ocurre, lo disfrazo de orgullo, de indiferencia, hasta de azar. Y puede que sólo sea miedo: miedo a las cosas que terminan, a echar de menos, a la nostalgia, pero también a las cosas que llegan, a los cambios, al trabajo, a la búsqueda infructuosa de piso. A la vida.
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Aún así, prefiero la palabra incertidumbre. El miedo siempre me dio mucho miedo.
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4.8.08

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Marge, eres mi sueño hecho realidad y te estoy viviendo a diario
Homer Simpson
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2.8.08

Cuestión de perspectivas

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Teoría de la relatividad. Principio de incertidumbre
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1.8.08

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¿Cuántas cosas existirán sólo porque creemos en ellas?
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30.7.08

y tú, ¿qué estás esperando?

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Nos pasamos la vida esperando.
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Esperamos la hora de nacer, a que nos salgan los dientes, la primera palabra, el primer cumpleaños, un hermanito, la mañana de Reyes, al Ratoncito Pérez, el primer día de cole, la primera obra de teatro de Navidad, el primer amor, el primer beso, el primer día de instituto, la primera ruptura, la primera vez, la Universidad, el metro, el bus, el primer trabajo, el primer sueldo, el coche, la casa, el novio formal, la boda, el primer hijo, el segundo, el tercero, los papeles del divorcio, las vacaciones, los nietos, la muerte.
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Puede que aún no sepa cómo se juega a eso de la vida, pero no quiero sentarme a esperarla...
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29.7.08

regresiones

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Porque, a veces, es bueno mirar bien adentro
aunque no se sepa qué sentir.
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Porque, a veces, es bueno volver.
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28.7.08

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Porque eran mi pijama y mi hermano favorito
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25.7.08

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Había caminado tantas veces en el filo de la navaja, había tentado tantas veces de aquel modo al destino, que sentir en su piel la tristeza de aquella noche no le suponía extrañeza alguna. Es más, le reportaba cierta falsa sensación de tranquilidad: su respiración era normal, los latidos de su corazón nacían y morían acompasados y sus músculos no estaban tensos por primera vez en días, pero, en el fondo, sabía que eso no era más que el presagio de lo que estaba por llegar. Como ese último momento de serenidad absoluta del moribundo. Inmerso en pensamientos vagos, casi inconsciente por el calor y tratando de ignorar el sudor helado que le caía por la espalda, cruzó las calles del pueblo. Siempre buscando la oscuridad, la soledad. Evitando los lugares más concurridos, la plaza, la verbena, la terraza del único bar. No sabía hacia dónde iba. En su deambular, había perdido el control de su cuerpo, ahora eran sus pies los que dirigían a su cerebro y no al revés. De lejos llegaban las notas de una vieja canción. Una voz de mujer, pero no supo reconocerla. Quizás porque ni siquiera se paró a escuchar. Sus pies mantenían firmemente el timón mientras torcían en las esquinas. Siempre le había molestado no recordar algo, esa sensación de saber sin saber. Se hizo fuerte, retomó su cuerpo y se paró bruscamente a la entrada de un callejón mal iluminado. La canción estaba a punto de terminar. Ya sólo se oían los últimos acordes de un saxo. Respiraba muy rápido, su corazón le golpeaba con fuerza en el pecho y sus músculos no se movían. Brilló el filo de la navaja. El destino había vuelto a ser retado. Por fin reconoció la canción. Como ese último momento de serenidad absoluta del moribundo...
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22.7.08

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Dicen que la memoria no es un registro del que uno se pueda fiar, que a veces falla y crea hechos que nunca existieron. Manipulación, supongo, como forma de enfrentar el mundo y la propia vida de una manera diferente. Existen fotografías, vídeos, historias en bocas ajenas que hablan de esos instantes eternos, pero supongo que eso también es manipulable. Cada uno lo hace inevitablemente a su antojo y el resultado global sigue siendo mentira. Al menos, media verdad. No lo digo yo, lo dice Harald Welzer, un psicólogo social alemán: Toda nuestra vida es un invento. Viene siendo aquello de que algo no es lo que pasó, sino lo que se recuerda de ello. Ya lo dijo también García Márquez.

O lo que inventamos.

Probablemente por eso te sigo echando de menos a veces y a pesar de todo. O puede que aún algo te quiera y esto de la fragilidad y la maleabilidad de la memoria no sea más que una excusa.

Excusa o no, invención o no, mentiras o medias verdades, el caso es que tardes, noches como ésta en las que deseo los cambios que hayan de venir con todas mis fuerzas me acuerdo de ti, de los besos que nunca dimos, de los bocadillos de tortilla de patatas, de las miradas cómplices, de las ciudades en las que casi nunca sucede que alguien te diga que te quiere… y me pregunto si todo eso existió o es sólo un engaño de mi mente.
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21.7.08

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El pesimismo y el optimismo son resultados orgánicos como las buenas o las malas digestiones
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El árbol de la ciencia. Pío Baroja

20.7.08

[estación de autobuses]

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Kilómetro cero - Ismael Serrano
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15.7.08

Cama para uno [part XVI]

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El suave golpe mitad madera mitad metal al cerrarse tras su espalda puso el punto final a la historia de la chica cobarde de la maleta de cuero marrón. Con el golpe se esfumaron de repente las dudas, el miedo y la temida rutina. Al fin y al cabo, el amor, cuando es amor, no puede ser monótono. Como no pueden ser monótonos los besos, ni las notas en la puerta de la nevera, ni los desayunos del sábado.
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Lo que pasó al otro lado de aquellas paredes es un secreto. La imagen de una puerta cerrada sólo nos permite imaginar, especular con sueños, con llaves repetidas, con cepillos de dientes de uno en uno, con faldas que hacían de capa de superhéroe y de fina manta de siestas a mediodía. Pero ésa es ya nuestra historia, no la suya.
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Dejémosles, como dijo alguien, haciendo el amor eternamente, fundiendo las fotos que aún quedan por hacer sobre un edredón de Ikea, escribiendo 'te quiero' en el vaho que cubre el espejo, encontrándose en otro cuerpo que no pueden más que reconocer como propio. Porque al final el amor es egoísmo compartido a la mitad por dos almas que han robado a la otra la esencia efímera del existir. Eternamente.
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Probablemente en este instante dibujen la X del mapa sus cuerpos desnudos. Su tesoro era el otro. Ahora tienen todo el tiempo del mundo por delante.
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Porque las historias de amor como las que él contaba siempre terminan bien.
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14.7.08

Cama para uno [part XIV]

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Sin duda aquella era una ciudad lo suficientemente ruidosa y heterogénea como para que una pareja pasase desapercibida a los ojos del mundo en un café. Tanto que nadie se dio ni siquiera cuenta de que él se había marchado y de que ella seguía allí, impasible, absorta, removiendo el café en un sin-sentido indeterminado. ¿Has pensado alguna vez que los deseos pueden proyectarse en los círculos concéntricos que se forman en la espuma del café? Creo, por lo que contaba aquel personaje que los observaba de cerca, que ella debió sentir algo parecido, porque obstinada siguió y siguió dando vueltas al frío metal durante quién sabe cuánto tiempo.

Generalmente, se trata de deseos que, por una razón u otra, no dependen de nosotros, sino de otras personas y que tienen que ver con eso que algunos llaman el alma. Esos deseos necesitan una ayuda exterior para salir y dejar de autocrearse y autodestruirse una y otra vez. Es como si la taza fuese una muralla. Los deseos están presos en ella y lo más que pueden hacer es girar de adentro afuera y de afuera adentro. ¿Pero qué pasa si esa taza se rompe? Los deseos se desparramarían por la mesa. Sólo así, con esa ayuda externa que haga caer el muro, serían libres.

Lo único malo de todo esto es que no siempre la taza se rompe.

Pensó que lo mejor sería irse a casa. Vivía relativamente cerca de Lavapiés y la noche parecía apacible, así que decidió ir andando. Por el camino haría cábalas y lanzaría piedrecitas para que, si él se decidía a volver, las fuese recogiendo y no se perdiese. Pagó los cafés y salió. La ausencia del sol había suavizado un poco la temperatura, aunque del asfalto subía un calor ahogadizo que le hacía desacompasar su respiración. Recordó la historia de la chica de la maleta marrón mientras cruzaba las calles. Imaginaba una cama para dos, con interminables desayunos los sábados por la mañana, una cama para dos en la que la rutina nunca permitiese que faltasen los besos de buenos días ni los besos de buenas noches, una cama para dos… Le hacía gracia sorprenderse pensando en él de aquella manera y no saber contestarle a una pregunta tan simple como ¿quieres? No creía que estuviese enfadado. Probablemente se habría marchado porque no tenía más que decir. Ella era consciente de sus miedos, todo el mundo tiene derecho a tener miedo, pero su huida no había ayudado a despejarlos.

¿Tan difícil hubiese sido decirle que las historias de amor como la que él contaba siempre terminan bien?
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tráfico de sueños

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Me gusta traficar con sueños. Es como ese último resquicio que le queda al ser humano para hacer algo que no está bien o que cree que no está bien, pero sin hacerlo o sin tener que enfrentarse a las consecuencias de ello. Soñar, digo. Y traficar. Pero sólo con sueños propios. Me pone de mal humor que quieran hacerlo con los míos. Así, sin más. Soy piscis, alguna vez lo dije, lo escribí. El otro día leí que en la fantasía erótica de toda piscis que se precie aparece un bombero. Y no es que yo diga que un bombero al año haga daño, pero se me ocurren planes alternativos infinitamente mejores. Pero bueno, no son horas. O sí. Me he despertado con cierta nostalgia en la comisura de los labios. El teléfono me ha levantado de la cama antes de las ocho y media. Será que aún me quedaba un rato por soñar, por traficar contigo. Te cambio mis sueños por los tuyos.
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En otro orden de cosas y puesto que anoche di un gran paso y de ameba me convertí, por fin, en lombriz de tierra (mira que estar orgullosa de esto tiene su gracia, aunque yo creo que las amebas siguen siendo amebas siempre, como lo de la mona que se viste de seda)...
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Sea como fuere, reflexión para hoy:
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Ante la vida no hay más que dos soluciones prácticas para el hombre sereno: la abstención y la contemplación indiferente de todo o la acción limitándose a un círculo pequeño. Es decir, que se puede tener el quijotismo contra una anomalía; pero tenerlo contra una regla general es absurdo
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El árbol de la ciencia. Pío Baroja
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13.7.08

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- Me mentiste
- ¿Por qué?
- Me dijiste que en una hamaca uno no se puede deprimir



12.7.08

sábado

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Dicen que en Madrid tocamos a un poco más de una rata por habitante. La media ha de parecernos aceptable, sobre todo, si la comparamos con las veinte de Lima o a las ocho de Nueva York.

Lo sé porque lo dice Javier Lorenzo. Más bien él lo escribió antes de ayer, la gente pudo leerlo ayer y yo lo hago hoy. No me apetece bajar a buscar el periódico, algo que casi todo el mundo hace un sábado cuando va a comprar el pan o viceversa. Pero yo, cuando estoy sola, como es el caso, no compro pan, con lo cual bajar al quiosco se convierte en un acto totalmente intencionado que esta mañana no me apetece en absoluto. Así que desayuno con los periódicos de ayer, con inmigrantes que vienen en pateras y que han perdido a sus bebés por un sueño que no sé si, antes ya de la tragedia, merecía la pena, con Judith R. Cohen, con el presupuesto que se dedica a luchar contra la violencia de género…

Con eso y con Millás, que hoy, casi como siempre, me da qué pensar. Dice, mencionando a T.S. Kuhn y La estructura de las revoluciones científicas, que “mientras no hay un paradigma de recambio conviene funcionar con el antiguo, aunque se sepa erróneo” y lo aplica a la retirada del crucifijo en las tomas de posesión de los ministros, a las bodas por la Iglesia. Yo me pregunto si eso también me servirá contigo. Si así funciona el amor.

Pero reflexionar acerca de esto supone, como bajar al quiosco a buscar el periódico, un acto intencionado que hoy tampoco me apetece. Después de todo ni soy de grandes reflexiones ni de leer los libros de instrucciones. Dicen que las cosas importantes de la vida no tienen diez pasos en cadena de montaje.

Y ya ves, nunca me gustó salir de un bar y que ya fuese de día. No se me ocurre un lugar mejor para amanecer que contigo entre las sábanas una mañana como ésta.

11.7.08

el equilibrio es [im]posible


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Al contrario de otra manera…

Es la frase con la que me ha definido mi hermana este mediodía por teléfono. Me pregunto si el hecho de llegar estas palabras que, a priori al menos, no tienen sentido a través del cable cambia la perspectiva. De hecho, me pregunto qué ha querido decir exactamente, pero ni ella sabe explicarlo. Así que hemos convenido que sí, que puede ser cierto, que soy al contrario de otra manera, pero que hay que definir claramente el concepto antes de irlo soltando por ahí a la ligera. Bueno, esto último lo he decidido yo, lo de definirlo, porque mi hermana se cansó enseguida de discusiones semánticas que no le aportan nada, máxime cuando tenía delante un plato de garbanzos, y pasó el auricular a mi padre.

Mi padre es un tipo que (casi) siempre está de buen humor, al que le encantan los niños y que adora a su familia por encima de todo. Y cuando digo familia es familia, así en el sentido más amplio de la palabra. Que de repente aparece una sobrina nieta de mi abuela que en el año pum hizo no sé qué cosa… pues de la familia… que el que aparece es un primo segundo o tercero o cuarto que cuando era joven siempre iba al pueblo en verano (a comerse la matanza, dicho sea de paso, que en los pueblos antes –y ahora- de buenos eran tontos), pues de la familia. La verdad es que a mí esas cosas me repatean bastante, porque la gente de fuera, ‘los madrileños’, adjetivo con el que de forma genérica se califica a todo bicho viviente, vivan en Madrid, en Barcelona o en Valencia, que aparece en el pueblo en verano, se aprovecha muy mucho de la buena voluntad de la gente de los pueblos. Antes y aún. El caso es que todo lo malo que en agosto sucede por allí tiene un culpable claro: que el agua llega con menos presión, culpa de los madrileños; que el microondas no calienta el café como debiera por las mañanas porque también la luz se resiente, culpa de los madrileños; que los currantes no pueden dormir por las noches porque todo el mundo se sale a la calle a tomar el fresquito y a charlar, culpa de los madrileños. Y todo cierto, eh? El problema es cuando vas a tu casa (o la que creías que era tu casa) y te quejas de los madrileños, de la luz, del agua y del ruido de las noches y van tu padre y tu hermana y se ríen en tu cara mientras te recuerdan que tú eres otra de esos madrileños usurpadores de agua, luz y descanso en verano. ¡Lo que hay que oír!

Así que no me queda otra. Ahora, además de ameba simple, desorientada, despistada e inestable, soy al contrario de otra manera y desarraigada. O madrileña.

Visto lo visto, va a ser verdad lo de que el equilibrio es imposible


9.7.08

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Me gusta observar a la gente. A veces, me siento un poco como el ladrón de historias de nuestra “Cama para uno”, pero creo que podría pasarme horas absorta pensando en qué hay detrás de cada mirada, de cada gesto, de cada conversación, de cada calada; imaginando qué tienen en común esas dos personas que se cruzan en un semáforo, qué le diría el albañil que lanza piropos al viento si la rubia se diese la vuelta, qué pasa por la mente de los ancianos que echan de comer a las palomas en los parques o cuáles son los planes de las cajeras de los supermercados.

Por eso me gusta esta foto. Porque guarda secretos que nunca conoceremos si no los imaginamos. Por eso y porque está hecha cerca de Atocha, delante de un café en una mesa para tres y en medio de historias de hace tiempo. Recuerdo que atardecía y que llovía, que Mariajo habló de Diego en algún momento y Puri de su chico y de la primera noche que durmió en su casa. Hacía meses que no nos veíamos y la vida había dado varias vueltas de campana. Conozco a Puri desde hace más de una década, desde Navalmoral y la residencia de secundaria. Por aquel entonces le gustaba mi primo. El último recuerdo que tengo de ella allí es en la estación de autobuses antes de venirme a Madrid. Ella se fue primero. Mi primo estaba demasiado borracho. Lloraba. Ahora Puri también es periodista y se mudó a Madrid. Mi primo vive y trabaja en Cáceres, tiene la misma novia desde poco después de aquello y fue papá hace año y medio.

Es curioso cómo funciona la mente para encadenar casualidades que nos empeñamos en que no lo sean. En estos días de Sanfermines y toros, pienso en Ilde y en los sueños, en la pasta de la que están hechos. Recuerdo una clase de primaria en un cole de un pueblo tan pequeño en el que soñar con ser torero era tan complicado como soñar con ser un gran futbolista y jugar en el Real Madrid. Cumplir sueños es complicado. Pero parece que determinados sueños en determinados lugares se hacen imposibles.

Han pasado muchos años de aquella clase. Me pregunto si la vida de aquellos niños se parece en algo a sus sueños.
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8.7.08



Te miro a través de un espejo. Es un espejo como esos de las comisarías que salen en las pelis de polis buenos y malos. En él, leo al revés todas y cada una de las palabras que alguna vez escribiste en mi espalda.

En realidad, creo que ese espejo es un cristal. Porque ambos podemos vernos, aunque yo sólo vea mi reflejo y tú el tuyo. Porque cuando pongo la mano en él, imagino que la tuya está al otro lado. Porque cuando apoyo la frente en él, siento que me das el último beso del día, tu beso de buenas noches.

Ya ves, los reflejos es lo que tienen. Son inverosímiles, impredecibles, juguetones. A veces, se mezclan con vestidos de mil colores en los escaparates de la Gran Vía, se confunden entre libros y flores en las calles de la Latina, se esconden detrás de las ventanas de los pisos que dan a la calle en Lavapiés, se camuflan entre los cachivaches de las tiendas de todo a cien o entre las botellas de un café cercano a Atocha.

Cada uno puede interpretar el suyo a su manera. A mí me gusta sentir el tuyo al otro lado del espejo. De nuestro cristal.
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7.7.08

las mil y una noches

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He descubierto los pantalones de Aladino.
Ahora, sólo me falta el genio de la lámpara y una alfombra voladora que me lleve a tu vera.
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6.7.08

dormir[soñar]dormir

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Aunque no se sepa con certeza por qué. Dormir para que nuestro cerebro descanse o dormir porque evolutivamente hablando fue más útil conservar energía durante algunas horas que andar vagando por ahí expuestos a cientos de peligros.

¿Quién lo sabe?

Dormir para soñar quizás.

¿Pero por qué soñamos? Seguimos sin saberlo, ni por qué ni cómo ni si es necesario. Y aún así, hay cientos de teorías que intentan explicarlo.

Las científicas se limitan a investigar algún correlato de los sueños sin ir más allá. Parece que existen ciertos fenómenos nerviosos que acompañan a algunos sueños, conocidos como periodo de sueño de ondas rápidas o de movimientos oculares rápidos o sueño REM. Durante las fases de sueño REM (cuatro o cinco de aproximadamente media hora cada noche y que unas veces van acompañadas de sueños –ensoñaciones– y otras no), nuestra corteza cerebral muestra una actividad muy parecida a la que ocurre cuando estamos despiertos, pero todos nuestros movimientos, menos los de los ojos, están completamente inhibidos. Si a una persona se la despierta en esa fase del sueño, casi siempre nos dirá que estaba soñando y será capaz de contarnos su sueño. Por el contrario, si se deja que la persona pase a las siguientes fases de sueño, casi nunca será capaz de recordar qué había soñado.

Pero existen otras teorías, sin base científica alguna, que hablan de la interpretación, del significado y del poder de los sueños y sus influencias sobre las personas.

Hay, incluso, quien los ha clasificado. Así, existen sueños fronterizos, los que tenemos momentos antes de perder la consciencia y dormirnos y que, normalmente, están relacionados con las actividades diaria y no tienen ningún carácter predictivo; existen sueños de reajuste, producidos a causa de agentes físicos externos, como golpes, roces o incluso calor excesivo; existen sueños de satisfacción, en los que se realizan los deseos que tenemos en la vida real y gracias a los cuales somos capaces de mantener el equilibrio mental y aguantar todo lo que nos ocurre; existen sueños de satisfacción intelectual y existen sueños premonitorios.



Esta noche he vuelto a soñar contigo.
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4.7.08

[ego]blog II

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Tampoco tengo animal favorito ni comida favorita
Pero me encantan los perros y los huevos fritos y la ensaladilla de mi abuela y el pescado y la tortilla de patatas y las crêpes de mi mami y el marisco y…
No me gusta demasiado el jamón ni el vino ni suelo comer pan
Quiero vivir en el centro
No me entusiasman las afueras ni los chalets adosados ni las urbanizaciones con seguridad
Me quedo embobada mirando las luces de los coches cuando espero en la acera
Antes siempre viajaba en tren
Ahora, en coche
Tengo el carnet hace más de seis años, pero odio conducir
En la ducha alterno gel de chocolate con gel de café
Tampoco tengo una colonia o un perfume favorito
Odio la hipocresía y los comentarios que no vienen a cuento y pueden hacer daño
No soporto ver llorar a alguien
No me van los falsos cumplidos
Cambio de humor constantemente
(puedo ser la persona más feliz del mundo o la más nostalgicona de un segundo a otro)
Soy inconstante, despistada, más o menos [des]ordenada y dispersa
Más simple que una ameba, ;)
Carlos dice que asiste a los próximos cinco años de mi vida con mucha expectación
(casi tanto como en un culebrón)
Mi padre quiere que encuentre un trabajo fijo en el que gane mucho dinero y que me compre una casa
Mi abuela que me busque un novio serio y me case ya
Y mi hermana que tenga un bebé
Nunca tengo nada claro, pero tampoco gasto tiempo pensando
Quizás por eso estoy haciendo un doctorado sin haberme planteado en la vida dar clases ni nada que se le parezca
Quizás por eso empecé a estudiar unas oposiciones: Auxiliar de instituciones penitenciarias
Nunca doy demasiadas vueltas a las cosas
(“si un problema tiene solución, para qué preocuparse… y si no la tiene, para qué preocuparse)
Cuba y Buenos Aires son destinos pendientes
Me encantan los planes absurdos
Me gustaría trabajar en un circo
Y me perdería contigo donde tú quisieras
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ego[blog]

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Me gusta soñar despierta
Caminar descalza
En los centros comerciales ando arrastrando los pies
Canto en la ducha
Soy adicta al café, al chocolate y a los dulces en general
Si existe un recuerdo, seguro que está en mi mente
(aún me quedan muchas cosas por olvidar)
Pero soy rematadamente mala para los nombres de la gente y para las fechas y para los números de teléfono
Y para los juegos de azar y de mesa y de campo y de pista…
Me muerdo las uñas, el labio inferior si pienso en ti y sacudo la cabeza cuando quiero olvidar
Me falta el gen de los idiomas
No tengo pensamiento científico
(ni científico ni de otro tipo)
Me dejo llevar… la vida es más fácil cuando no nos la complicamos
Creo que todo sucede por algo y que todo pasa
No creo en los horóscopos, pero dicen que soy una piscis de manual
No tengo color favorito, ni actor favorito, ni cantante favorito, ni escritor favorito, ni película favorita, ni libro favorito
Estoy enamorada de Madrid
Soy cabezota, orgullosa, independiente e impulsiva
(será por eso que me toca arrepentirme tantas veces)
Con los años me vuelvo más vergonzosa y cada vez creo más en eso de que para hablar hay que mejorar el silencio
No me gusta dar consejos, porque no me gusta recibirlos
(algo parecido me ocurre con pedir perdón)
Tampoco me gusta que me den las gracias
Guardo todo tipo de papeles escritos en horizontal y vertical
(pero sólo una vez escribí un diario)
Cuando me aburro en clase, hago dibujitos en los márgenes de los apuntes
Sólo entre mi gente, sale mi vena payasa
Me encanta contar historias
Siempre miro a los ojos
Cuento a mis amigos con los dedos de las manos
Me cuesta decir ‘te quiero’, pero más olvidar después
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3.7.08

Carta [a mi abuela]

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[No sé por qué me ocurre, pero, a veces, necesito escribir lo que pasa por mi cabeza para poder seguir haciendo otras cosas, como dormir, por ejemplo hoy. Supongo que es una forma de saber lo que pienso (la otra es preguntárselo a Mariajo, pero a estas horas eso es imposible hasta en un pueblo tan pequeño)]



El martes te eché de menos. Mucho.

Era tu casa, tus flores, tus sillas, tu patio, la misma puerta, los mismos muebles, el mismo olor, casi la misma gente. Tu cumpleaños. Pero tú no estabas. Ya hace tiempo que no estás, pero yo sigo sin acostumbrarme, sin poder contener las lágrimas cuando pienso en ti, sin hacerme a la idea de que, a veces, las pérdidas duelen más de la cuenta, de que el tiempo no lo cura todo ni te hace olvidar. Por mucho que pasen los años, por mucho que hayan pasado ocho. Recuerdo tu sonrisa, tus ojos claros, tu pelo blanco, tus besos, tus consejos, tus bocadillos de galletas y jamón york, tus huevos fritos con patatas y salchichas… y lo echo de menos.

Han pasado tantas cosas y casi todo sigue igual. Bueno, parece que tenemos nueva integrante en la familia. Quién te lo iba a decir, ¿verdad? Anoche eran cuatro las parejas, cuatro los hijos y cuatro las nueras. Y todos son todo lo felices que merecen. O quizás uno nunca es tan feliz como merece. Toné sigue con Leticia y parece que les va genial. Ella está ahora en Londres, acaba de terminar la carrera y él está estudiando las oposiciones. A Rocío la vi hace un par de días. Acaba de volver de California, hacía mil años que no la veía, pero sigue igual que siempre. Sandra estudia en Cáceres y Rafa está trabajando en el pueblo y ya tiene novia. Steve está acabando la carrera, tiene alguna pendiente para septiembre y sigue siendo el mismo ‘niño’ inquieto de siempre y Dolores anda dando vueltas a qué quiere estudiar y dónde. Si la vieras… Y yo tampoco he cambiado mucho, tengo los mismos pájaros en la cabeza que siempre, sigo sin saber qué voy a hacer con mi vida, pero soy feliz, porque, de momento, no hay nada que me haga perder la sonrisa.

Sé que estás ahí, en algún sitio. Sé que esa estrella que se enciende cuando las cosas se ponen feas está ahí por algo. Y eso me hace sentir mejor.

Te quiero.
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2.7.08

Cama para uno [part XII]

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Podría ser cualquier café. Una tarde de finales de junio de cualquier ciudad. Cualquiera lo suficientemente ruidosa y heterogénea como para que una pareja pase desapercibida a los ojos del mundo en un café. A los ojos del mundo, pero no de todo el mundo, porque en cualquier ciudad siempre hay alguien con la capacidad de ver de otra manera, de entender las imágenes de otra manera. Gracias a esas personas hay siempre historias que contar.

De cuento en cuento y tiro porque me toca.

Eso ocurrió aquella tarde, que aquella pareja sentada en un rincón de un viejo café de Lavapiés no estaba sola. Por ese ladrón de momentos sabemos que ambos se miraban sin mirarse, casi como una reacción instantánea de dos líneas paralelas que acabarán por cruzarse, antes o después, en algún punto imaginario o no del firmamento, del espacio tan cercano y tan distante que separa un par de manos entrecruzadas de otro par de manos entrecruzadas. Por ese ladrón de momentos que observaba desde la mesa de al lado sabemos que él habló largo rato, contaba una historia, mientras ella jugaba con un mechón de su pelo; que él, de repente, calló y ella, sin dejar de mover compulsivamente la única pierna que apoyaba en el suelo, le preguntó algo y que, mientras él contestaba, ella lo miraba absorta. Hubo un silencio que parecía el prefacio de eso que llaman la poética de la confesión. Ahora era él quien la miraba y ella quien tenía que contestar. Es el juego de la conversación, el feedback. Pero los convencionalismos no iban con ella. Y eso él lo sabía. Puede que a estas alturas lo supiese también nuestro tercer personaje.

[[Me declaro culpable. De haberme enamorado de un personaje de cartón, de haber vuelto a este café, de haberte pedido que me contases la historia de nuevo, de haberte preguntado por qué y de que tú termines también con una pregunta. ¿Quiero? No sé si quiero. También de eso me declaro culpable. Hay cosas que necesito olvidar, dormir que dicen los poetas. Nunca te dije que te quería porque nunca me lo preguntaste, porque no sabría qué contestarte. ¿Y si esta historia también se esfuma? ¿Y si llega el aburrimiento y la indiferencia? ¿Y si un día te cansas de contarla y ya es demasiado tarde? Se puede tener miedo, ¿no?]]

El silencio se prolongó largo rato. Ella seguía pensativa. La memoria provoca siempre una búsqueda frustrante de autenticidad y un 'salto de tigre' en el pasado que ofrece la posibilidad de redención mesiánica al entrar en las fisuras del ayer. Este salto es siempre posible en literatura. No sé si en la vida también.

- ¿Cómo terminaba la historia de la chica cobarde de la maleta de cuero marrón?
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25.6.08

sensaciones

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Pesadumbre más que vacío. Abatimiento más que tristeza. Nostalgia. Quizás arrepentimiento.

Pero no fue tu marcha lo que me hizo sentir así. Fue la casa cuando llegué. El golpe sordo de la puerta tras de mí. La corriente única y unidireccional que entraba por la ventana y me abofeteaba sin piedad. El eco de mis pensamientos que retumbaban en el bostezo de los armarios de la cocina. Las migas de pan en el suelo. El vaso olvidado en la encimera.

Pero, sobre todo, fue la nevera vacía lo que me hizo sentir así. Vacía. Balda tras balda. Nada. Como un quirófano acabado de esterilizar. Blanca, demasiado iluminada, demasiado fría.


Cansancio. Eso es.
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24.6.08

Cama para uno [part X]

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- Cuando me contaste esta historia por primera vez pensé que jamás me cansaría de escucharla, ni de escucharte. Estábamos en esta misma mesa, era también una tarde de junio y tomábamos café, tú sin azúcar y yo con ella. Quizás por eso la identifiqué con nosotros dos. Me enamoré de aquel chico del que contabas que escribió te quiero en el vaho del espejo y odié a la chica que se marchaba dejando sólo una carta. ¡Cobarde! Recuerdo que, a medida que tus palabras hacían avanzar la película, imaginé cómo hacía su maleta. Podía ver los colores de sus faldas, sus bragas mal dobladas, las camisetas de tirantes, un vestido de rayas, un viejo cepillo de dientes. Creo que, incluso, podía escuchar el tintineo de las llaves al caer sobre su otra mitad. Llegué a imaginar cómo la chica se marchaba la mañana siguiente. Cuando despertaba, él ya no estaba. Ella se vestía, se recogía el pelo y arrastraba su maleta. Era de cuero marrón. No sé por qué la imaginé de cuero marrón.

- ¿Sabes? El final siempre me ha recordado a una calle de París, a Rayuela, a eso de “andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos”. A los “amores eternos” de Sabina. “Hacerlo eterno”, dijiste tú también.

- Creo que es la historia más bonita que me han contado nunca.

- ¿Por qué has vuelto a contármela esta tarde, en esta misma mesa, en este mismo café, después de tanto tiempo?
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22.6.08

Cama para uno [part VIII]

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Quizás fue un impulso. Al fin y al cabo, la vida se construye a base de impulsos, ¿no? Un impulso había sido dejar aquella carta sobre la mesita. Un impulso, recuperar aquella foto y deslizarla por debajo de su puerta. Y un impulso era, después de todo, estar allí ahora.
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Ella era más de pequeños detalles que de palabras bonitas. Nunca sabía qué decir ni en qué momento. Menos escribirlo. Por eso confiaba en aquella fotografía y no tanto en la nota adjunta. Siempre había pensado que decir lo siento no era más que una excusa, que casi siempre es mejor no decirlo, que a nada se le puede poner punto y seguido con un lo siento. Pero no se le ocurrió nada más. Por eso confiaba en el embrujo de aquella vieja foto.
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Cuentan que los tuaregs, los mismos que han traficado durante años con oro, plumas de avestruz, esclavos, marfil, pieles de león y que han vendido sus hijas al mejor postor, creen que les robas el alma si les haces una foto. Ella creía que el alma de ambos podía estar atrapada en aquella mezcla de luces y sombras, de plástico y tinta artificial y a ello se aferró con todas sus fuerzas.
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Era la primera foto que se habían hecho juntos. A él le encantaba hacerlo. Fue después de la primera noche. Estaban desnudos sobre la cama y a él se le ocurrió sacar la cámara, la colocó con cuidado en la esquina del maltrecho colchón, encuadró, enfocó y apretó el autodisparador. Pero diez segundos son demasiados para dos cuerpos que sólo se reconocen fundidos en uno. El objetivo sólo alcanzó el cuello y los hombros de ella y parte de la espalda de él. Se la regaló la segunda vez que se vieron. Sobre ella había escrito: "te quiero en todos los tiempos del verbo". Ambos sabían lo que significaba.
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Sonrió al recordar.
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Él la sorprendió así: en su habitación, inmersa en recuerdos, buscando excusas, sentada sobre su cama (la cama que antes había sido de los dos), semidesnuda y rodeada de cientos de fotografías esparcidas sobre el edredón...
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- Ya te dije una vez que darme la llave de tu casa no sería una buena idea. Te dije que si lo hacías vendría las tardes de tormenta, las noches de insomnio, cuando tuviese una pesadilla, cuando no supiese qué hacer ni a quién acudir, con excusas y sin ellas. Te dije que no sería una buena idea porque después traería el cepillo de dientes y luego algo de ropa. Te dije que no sería una buena idea porque después me acostumbraría a despertar cada día a tu lado y luego llegaría un día en que no querría marcharme nunca. Pero tú te empeñaste en que me la llevase. "Ven cuando quieras", me dijiste, "aquí siempre serás bien recibida". Y, ya ves, llegó el día en que pensé en el momento en que cruzase esa puerta por costumbre y tú me esperases por rutina y me dio miedo. Así que te traje llave y todas estas fotografías. Se me ocurrió que quizás podríamos empezar a armar el puzzle de nuevo juntos...
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