Pero ya no te puedo hablar de esas cosas, digamos que todo se acabó y que yo ando por ahí vagando, dando vueltas, buscando el norte, el sur, si es que lo busco. Si es que lo busco. Pero si no los buscara, ¿qué es esto? Oh, mi amor, te extraño, me dolés en la piel, en la garganta, cada vez que respiro es como si el vacío (...)
Esto no es una declaración de amor, ni tiene que ver con que siga lloviendo. No es un estado de ánimo ni es nostalgia. Más bien guarda relación con el mundo de los impulsos inconscientes: silencio-nubes-manta-sofá-Rayuela. Es pura descripción. Otros le llaman magia, ya sabes, a juntar palabras y que, de repente, una mañana de mayo, alguien se sienta identificado. Sólo que, mientras aquí huele a humedad, en boca de Cortázar sabe a dos puntos que, al final, siempre se encuentran, porque caminan para eso, sin saberlo, sin buscarlo... que es como siempre suceden las cosas importantes...
y tu regalo, ya ves, sigue sobre mi estantería...