24.1.08

impresiones

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Cuando entré en el café y te vi sacudir la cabeza y mirar hacia otro lado, decidí no entrar.

Tenías el periódico sobre la mesa y parecías ajeno al mundo con la mirada perdida en la taza. Girabas la cucharilla, una y otra vez.

Volví sobre mis pasos y me marché.

Sé que no me viste y desconozco si me estuviste esperando.

En lo absurdo de un gesto se perdió el tiempo. Y ahora sé que ya no me esperas. Volví al café y no estabas.

Cuando me acuerdo de ti sacudo la cabeza y miro hacia otro lado. Es mi forma de pasar de echarte de menos a echarte a secas.

No sé si lo consigo del todo. ¿Tú lo conseguiste aquel día?

3 comentarios:

skldá dijo...

tal vez todos deberíamos empezar a sacudir la cabeza... ¿O quería decir a sacudirnos en la cabeza? Bueno, no sé...Desde luego dependerá del caso...

Anónimo dijo...

1 besote enorme

f. life!!

violetazul dijo...

Buena técnica: sacudir la cabeza, como se sacuden las alfombras para eliminar la porquería.. según como se mire, es lo mismo..
saludos