
Escucho los primeros acordes que hacen llorar de nostalgia a la chica de ayer. Un día cualquiera no sabes qué hora es... Hoy también en Madrid las calles están mojadas. Pienso en lo triste que es que pase el tiempo... en la cantidad de recuerdos que cuelgan de mis paredes... en los montones de papeles que se acumulan sin remedio encima de mi mesa. Creo que he comenzado a pensar demasiado... y eso nunca es bueno... la cabeza vuela a lugares de los que habría de haberse olvidado, a un momento en una agenda... y es que no hay nada mejor que revolver el tiempo con el café... Pienso en que, a veces, me gustaría estar lejos, aunque no sé muy bien de qué ni de dónde... quizá falten sueños... o nos sobren algunos... quizá nos conformamos demasiado pronto... o quizá falte esa generación perdida...