Y para empezar a armar sueños, qué mejor que contar cuentos... pero cuentos de los de verdad, como los que hoy leí a María, con princesas encerradas en torres, con príncipes azules y donde las hadas ganan la batalla a las brujas malas (porque seguro que también las hay buenas)... Cuentos de los de siempre y no los que nos cuentan algunos... (ven que había hecho los deberes...)
